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¿Las películas animadas son para niños?

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Estamos acostumbrados que las películas de animación están hechas para niños, que su contenido es inocente y que no hay más allá que un mensaje lleno de color. Sin embargo, no siempre es (ni fue) así.
Para ahorrarnos un artículo de historia de la animación y dibujos animados: el primer largometraje animado fue una sátira política llamada El apóstol hecha en Argentina en 1917 por Quirino Cristiani durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen.
También está Las aventuras del príncipe Achmed (1926), largometraje alemán basado en Las mil y una noches, realizado Lotte Reiniger.
Sin embargo, no fue hasta la llegada del primer film de Disney: Blancanieves y los siete enanitos (1937) que el cine de animación empezó a abrirse camino en todo el mundo.
Ahora que resumimos 100 años de historia sobre el cine de animación, vamos a ver este tipo de películas lo que son: una técnica cinematográfica, que da cabida a la explosión creativa y artística que, por supuesto, no tiene nada que envidiarle a los live-action que vemos comúnmente.
Acostumbramos que el grosso del contenido, correspondiente a las grandes casas de animación como Disney, Dreamworks e incluso Pixar, está dirigido a niños. Pero no hay que ser tan ingenuos, muchas veces, las inocentes cintas animadas que los padres ven juntos a sus hijos poseen mensajes destinados a los adultos de la casa.
No vayamos a ejemplos rebuscados. Vamos a pensar en películas bastante conocidas y luego nos adentraremos más allá: Up (2009) tiene un mensaje hermoso sobre superar la pérdida de seres queridos. Algo validísimos no solo para los niños, que seguramente estaban embobados con la maravilla de animación, ambientes y colores de la cinta; sino para los grandes que han tenido que enfrentarse al duelo de algún ser amado. Esta película resulta un buen trago de jarabe para el corazón. Ralph el demoledor (2012) es otra de esas películas que lleva un mensaje igual de válido para niños y grandes “Todos tenemos un lugar en la sociedad” usando el recurso de los videojuegos para darle vida a sus personajes que llevarían de la mano un mensaje tan poroso y necesario en estos tiempos; que, incluso casi al final de la cinta Ralph lo dice: “Tengo un trabajo que hacer, tal vez no tenga estilo como ser presidente, pero debo hacerlo, y es importante”.
Ahora yendo mucho más allá tenemos productoras como Laika Studios, creadora de El cádaver de la novia (2005), Coraline (2009) y Kubo y la cuerda mágica (2016), películas que traen consigo significados que van mucho más allá de la comprensión de cualquier niño. La importancia de entender cómo dejar ir aquello que no es tuyo; darle el valor a la familia y lo que tienes junto a ti; también, sobre la importancia de crecer y aprender a ser capaces de perdonar y seguir adelante sin rencor.
Existe una infinidad de cintas animadas dirigidas a un público adulto pero desde los sectores más independientes como Anomalisa (2015) mostrando lo dañino y terrible que es la rutina para el ser humano; La tumba de las luciérnagas (1988) dándonos en el corazón para repensarnos lo que vivieron muchos con la Segunda Guerra Mundial y si valdría la pena volver a generar tal sufrimiento; Fantastic Mr. Fox (2009) velando por sí mismo y su derecho a querer lo mejor para él (además, por supuesto, de un mensaje político un tanto escondido por ahí); y, algunas otras con mensajes menos “profundos” como Sausage party (2016).
Así que hay que repensarnos al insinuar que las películas animadas son para niños nada más. Porque, la verdad, nos están hablando más de lo que creemos.

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