El Abrazo de la Serpiente Foto 1

El Abrazo de la Serpiente no es una comedia

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Puede que este título no lo sorprenda a Ud., pero sí a algunas de las personas que, lamentablemente, fueron mis acompañantes en sala cuando vi la cinta.

Debo comenzar sentenciado que El Abrazo de la Serpiente (2015) es alucinante, y no precisamente por los narcóticos indígenas que se consumen en la historia. El director Ciro Guerra, quien es un experto en contar historias sobre búsquedas míticas -véase La sombra del caminante (2004) y Los viajes del viento (2009)- capturó con precisión la belleza cultural del Amazonas en blanco y negro.

El Abrazo de la Serpiente cuenta dos historias, dos momentos en la vida de Karamakate (Nilbio Torres -Karamakate joven- y Antonio Bolívar -Karamakate viejo-). En el primero intenta preservar su herencia cultural. En el segundo pretende enmendar un error.

Sin embargo, y a pesar de los finos diálogos de Karamakate con el “hombre blanco”, hubo personas en la sala que rieron por solo ver a un indígena en taparrabos. Una risa que desencajaba con la poderosa narración de Guerra. Probablemente aquellas personas lo único que entendían de esta película era el procedimiento para hacer las cotufas (pop-corns) que engulleron entre cada carcajada.

Para los que no caen en una risa fácil, este filme siembra una gran tentación: aborrecer el paso del hombre blanco por las etnias indígenas del Amazonas. Pero no. La clave está en una breve frase que el explorador alemán Theodor Koch-Grünberg (Jan Bijvoet) intercambia con Karamakate, luego de que un cacique de una pequeña tribu le roba la brújula a Koch-Grünberg: “Ellos se manejan viendo las estrellas, si aprenden a usar la brújula ese conocimiento se perderá para siempre”. Allí inicia la nostalgia por los ancestros, que toma su cenit, como debe ser, haia el final de la cinta.

La embriaguez por la belleza de la película no es solo por su historia, también es una proeza técnica. Durante la película se hablan cinco idiomas (español, portugués, alemán, latín y catalán) y cuatro dialectos indígenas (ubeo, wanano, tikuna y uitoto), esto es producto del cuidadoso trabajo en la selección del elenco. La mayor parte de los actores realmente son parte de etnias indígenas del Amazonas (la mayoría en vías de extinsión), sin embargo los verdaderos héroes, en términos lingüísticos, son Jan Bijvoet y Brionne Davis, quien interpretó a Richard Evans Schultes. A ellos tuvieron que repetirles cada una de las palabras de su parlamento -que no fueron pocas-, las escribían y así aprendieron cada línea.

Acertadamente, esta película ganó no pocos premios. En Wikipedia se cuentan 33. Pero sin duda, lo más emblemático, fue la nominación al premio de la Academia (Oscar) a Mejor Película en Lenguaje Extranjero.

Estoy seguro que El Abrazo de la Serpiente no le dará risa a un público que se deja conmover por una búsqueda que no es capaz de detenerla ni la espesura de la selva amazónica.

Clasificación Amo ir al Cine:  rating 5/5

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