“Zero Dark Thirty” Realidad vs. Calidad, por César Noguera

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Es común vernos atraídos por biopics y películas basadas en la vida real. De hecho, en mi percepción, son estas las que resultan más populares al mismo tiempo entre los dos grandes jueces: el publico y también la crítica. Desde Apollo 13 hasta Una mente brillante, pasando por Invencible y Hotel Rwanda, tenemos siempre historias apasionantes, profundas y, aunque a veces estén retocadas, realistas. Ya sea por el directo enlace que puedan tener con nuestras vidas, porque nos recuerda cosas hermosas o porque nos sorprenden con cosas espantosas que no creíamos posibles estas películas generan mucho revuelo.

Lamentablemente, estas cintas también sufren del error humano que está presente en todo y Zero Dark Thirty es una muestra de ello. Es una crónica de la cacería humana más grande de la historia en busca de Osama bin Laden después de los ataques del 11/9 en el 2001, la cual termino con su muerte diez años después. Sí que es un deleite cinematográfico, es decir, cada plano, fondo y gesto esta milimétricamente pensado por la directora Kathryn Bigelow (The Hurt Locker) y el director de cinematografía Greig Fraser (Foxcatcher). Ellos logran que la mayoría de las escenas se vean bien y a la vez realistas, lo que ayuda a que la película mantenga un buen misterio y de ganas de ver más.

Sin embargo, el guion de Mark Boal (The Hurt Locker) es vacío. Se limita a contar episódicamente los hechos más relevantes y algunos detalles más pequeños que dieron resultados enormes. Pero, más allá de mostrar pequeños metrajes de los atentados posteriores al 9/11, no hace mayor intento de penetrar al espectador; no profundiza en sus personajes, desperdicia por completo a Dan (Jason Clarke), quien es el más interesante, y ni siquiera profundiza en el de la protagonista Maya (Jessica Chastain); tampoco logra mantener un buen ritmo, pues aunque tiene episodios de mucha adrenalina bien representada tanto a nivel físico por el musculo de la CIA como a nivel argumentativo por Maya, también tiene episodios sumamente lentos que pudieron ser resumidos o incluso eliminados, debido a lo poco que aportaban.

A pesar de todo, me gusta siempre resaltar los aspectos buenos de toda película y en esta los actores interpretan muy bien lo poco que tienen para mostrar sus personajes. Las escenas de acción o persecución que involucraban a los personajes interpretados por Edgar Ramírez (Wrath of the Titans), Joel Edgerton (Black Mass) y Chris Pratt (Guardianes de la galaxia), son las que le dan a la película la adrenalina suficiente para mantenerte despierto, incluyendo por supuesto las escenas en las que Jessica Chastain explota de una manera excelente sus dialogos. Y por último hay que resaltar el realismo que reflejó Kathryn Bigelow en el último episodio. Normalmente las escenas en exteriores nocturnos no son realistas porque, para que se vea todo en la pantalla, la iluminación es mucho mayor que lo que en verdad se ve cuando es de noche, este es un tema ampliamente criticado en las películas de hoy en día. No obstante, en todo este episodio final de la película es realmente difícil de ver y entender todo lo que pasa durante el asalto al escondite de bin Laden, porque todo es realmente oscuro, como lo fue en la vida real. Así que felicidades a Bigelow por el realismo, pero vale la pena preguntarse ¿es mejor tener algo real o algo entendible?

Clasificación Amo ir al Cine: si la ves, bien, y sino, también, rating 3/5 

 César Noguera @criticoretirado

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