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La justicia será ciega, pero se ve espectacular

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Desde el estreno de El hombre de acero (2013), muchos “fanáticos” de las historietas de superhéroes se han quejado de la “oscuridad” que el director Zack Snyder utilizó para narrar el universo cinematográfico de DC Comics. Las quejas aumentaron con la llegada de Batman vs Superman: el origen de la justicia (2016), debido a que la película intensificó la densidad de su antecesora.

Según la Real Academia Española, uno de los significados de oscuridad es: “Falta de luz y conocimiento en las facultades intelectuales o espirituales”. La oscuridad de las películas de Snyder, si es que existe, no está en el tono azul del traje de Supermán ni en la seriedad de la historia, sino en la lucha interna del bien y el mal en cada personaje. El hombre de acero no muestra a un Supermán “oscuro”; este no demuestra ausencia espiritual o intelectual de luz, más bien resalta el brillo de su interior al rendirse ante la humanidad, confiando en ella y salvándola.  El último hijo de Kryptón siempre se dirige hacia la luz y la adopta como su esencia.  Puede que la gente confunda la seriedad con oscuridad, pero la falta de comicidad en el guion no tiene que ver con la ausencia de luminosidad espiritual.

Batman sí tiene oscuridad en su interior, porque el hombre más fuerte del mundo, accidentalmente, mató a muchos de sus empleados y amigos y le generó una ira que incrementó la impotencia que ha sentido desde la muerte de sus padres. Bruno Díaz trata de disfrazar su sentimiento de venganza con altruismo al decir que matará a Supermán por el bien de la humanidad. Esa es verdadera oscuridad, pero esta plantea profundidad y polémica. La intensión del largometraje va más allá de generarles ganancias monetarias a DC Comics y Warner Bros. La cinta expone que muchos ven a Dios como un salvador, mientras que otros le tienen rencor.

Liga de la Justicia (2017) es el nuevo episodio de este universo cinematográfico. La cinta, finalmente, une al equipo conformado por: Supermán, Batman, Mujer Maravilla, Flash, Aquamán y Cyborg (que en esta versión es miembro fundador de la liga en vez del Detective Marciano), y lo hace con una cohesión inigualable. Una vez que las diferencias quedan a un lado, la sintonía y el trabajo en equipo iluminan el cielo más que la misma batiseñal. La genialidad de la película está en cómo cada personaje tiene su protagonismo. La dinámica entre ellos es extremadamente cautivadora porque todos son necesarios para salvar al mundo.

La película incrementa la incertidumbre con la presentación de cada personaje, porque al mostrar sus habilidades queda claro que son capaces de mucho más, lo cual suelen dejar para el plato principal, es decir, el tercer acto. La puesta en escena de la acción y los superpoderes es impecable, aunque la cinta genera una sed insaciable debido a la cantidad de material eliminado, que probablemente será publicado en una versión extendida. He aquí la frustración que genera Liga de la Justicia: todo ocurre tan rápido que el deseo de ver más acción se convierte en una astilla en el corazón. Sin embargo, la pieza genera un estallido de emociones sin dejar cabos sueltos en la historia.

A pesar de ser impresionante, Liga de la Justicia es menos titánica que sus antecesoras. Pareciera que el estudio no hubiese dejado trabajar a Zack Snyder. La película no se detiene tanto en contenido y deja que la acción fluya mucho más rápido, pero aun así, las secuencias de pelea son menos violentas en comparación a lo que el director venía proponiendo. La violencia de las historias de Snyder no estaba en la fuerza de los golpes, sino en la puesta en escena; el dinamismo de los movimientos de cámara y el formato documental intermitente eran los que separaban las peleas de Detective Comics de cualquier otra película de acción, incluyendo otras entregas de superhéroes. El combate en esta historia sigue siendo impactante, pero es un bache dentro del estilo antes mostrado.

Lo mismo ocurre con la comicidad, ya que rompe un poco con lo que DC ha ofrecido anteriormente. Esta solo debe utilizarse cuando es necesaria, como ocurrió con el personaje Harley Quinn en Escuadrón suicida (2016). La idea no es llenar el guion de chistes que rompan el hilo solo para hacer reír de vez en cuando, sino que estos tengan coherencia dentro de la historia. Los seguidores de Flash saben que es un personaje que contrasta con el resto de sus compañeros por bromear todo el tiempo, incluso en momentos de gran tensión. Esto fue llevado a cabo a la perfección, pero la cinta también cuenta con chistes innecesarios que son incongruentes en relación a las precuelas, lo que da un resultado más comercial y menos “oscuro”.

Liga de la Justicia es una obra maestra, pero a la vez un intento de acabar con la “oscuridad” de Snyder. Una vez más, la luz no está en la comedia ni en los colores, sino en la ausencia de luz espiritual de los personajes.

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