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Yo soy Optimus Prime y les mando esta crítica a todos los Autobots amantes del cine

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Luego de cinco películas, muchas personas se preguntan: “¿Hasta cuándo con Transformers?”. Pues, para darle mérito al director Michael Bay y a todo el que trabajó en esta última cinta, Transformers: el último caballero (2017) supera por mucho y en todos los aspectos a su antecesora La era de la extinción (2014). Es muy común, pero no ley, que después de tres entregas o a veces dos, los cineastas arruinen las franquicias cinematográficas. En el caso de Transformers (2007 – 2017), la saga es un altibajo de calidad.

La combinación entre las peleas de robots y la literatura clásica inglesa no suele ser lo habitual en el cine, pero el experimento salió muy bien, porque a diferencia del filme anterior, Transformers: el último caballero encamina sus historias por una sola vía y no abarrota el libreto con tantas subtramas, lo que ayuda a dirigir la atención a una sola idea y a comprender mejor la obra. Además, el hecho de que hayan incluido leyendas de dominio popular en una película de ciencia ficción hace que el interés sea constante ante un relato tan cautivador.

En Transformers: la venganza de los caídos (2009), el sargento Epps (Tyrese Gibson), al ver a Optimus Prime transformarse, pregunta: “Si Dios nos hizo a su imagen, ¿quién lo hizo a él?”. Y esta misma interrogante queda abierta al final de la cuarta película: ¿quiénes son los creadores de los Autobots y los Decepticons?. Pues, esa, detective, es la pregunta correcta (si vieron Yo, robot, entenderán la referencia). Los transformers también tienen su dios, y eso diferencia a esta cinta de las anteriores, porque ahora hasta la divinidad está involucrada en conquistar la Tierra para recuperar Cybertron. Y si a esto le sumamos la leyenda del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, obtenemos como resultado una epopeya mainstream.

Aunque son impresionantes, las secuencias de pelea en esta saga se han caracterizado por contar con bolas de metal que dan vueltas y destruyen todo a su paso, evitando que el espectador diferencie cuáles personajes se están confrontando. Por alguna razón, en esta secuela sí es posible distinguir quiénes se enfrentan, quizá porque hay muchas batallas con disparos a distancia y golpizas entre transformers coloridos y no totalmente plateados.

Quizá el exceso de estas películas haga que en algún momento se tornen aburridas, pero hay que admitir que los discursos de Optimus Prime con música incidental de fondo siempre le pondrán la piel de gallina a cualquiera.

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